Organizaciones Criminales y Trafico Ilicito en las Comunidades Fronterizas de Guatemala
Guatemala enfrenta hoy una amenaza existencial creciente. Las rutas de contrabando tradicionalmente controladas por los grupos locales están, ahora y más que nunca, bajo el control de los cárteles mexicanos. Territorios y rutas que antes tenían un tráfico moderado de bienes, seres humanos, y drogas; se han convertido en autopistas de productos de alto valor, para productos químicos, armas y el dinero en efectivo que la industria ilícita de las drogas requiere. Debido a su frontera con México y a un ambiente permisivo para el contrabando y el crimen, Guatemala se ha convertido en un embudo para el 90 por ciento de la cocaína enviada desde Sudamérica a los Estados Unidos, el mayor mercado mundial de drogas.1 Con su dinero, sus armas de calibre militar, y sus capacidades de secuestro, tortura, mutilación, brutalidad y otros; los cárteles mexicanos, junto con sus socios criminales locales son capaces de penetrar y corromper a la policía, el ejército, los tribunales y el gobierno mismo, como ya lo han hecho en México, aterrorizando a la nación. Guatemala junto con sus vecinos Honduras y El Salvador, tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo. Los niveles actuales de violencia, asociados en gran medida con el crimen organizado, son
comparables a la brutalidad de las guerras civiles en la década de 1980. La impunidad es la regla, no la excepción, y se estima que casi la mitad del territorio está bajo el control de las organizaciones criminales.
